lunes, 15 de agosto de 2011


EL COMIENZO

Los  que no conocen la vida humilde no saben como proteger ni valorar todo lo que sus destinos les han regalado. Nosotros tenemos que dar una parte de nuestra vida para poder obtener cualquier cosa que deseemos, por eso, si nuestro destino nos llega a regalar una pequeña luz, nosotros daremos la vida para protegerla y mantenerla encendida.